Diario de un presunto suicida según Jerónimo Tristante

1 de Enero, Sábado,
He decidido que voy suicidarme.

Así empieza “Diario de un presunto suicida” de Jorge Rodríguez Rueda, una novela de un género que parece vetado a los autores españoles por parte de las grandes editoriales y que a mí me hace disfrutar muchísimo, la novela humorística. Esta sátira, que tiene tintes costumbristas y mucha mucha crítica social te hace disfrutar al verte empatizar con un personaje protagonista que no es sino un desastre vital con patas, mal padre, mal ex marido, y que se rodea de personajes pintorescos, un profesor de barra de bar, viejos e insufribles compañeros de colegio, cincuentonas Fellinianas….. un tipo que se ve rodeado de sucesos extraños allí por donde pasa, atracos de yonquis surrealistas, premios de lotería y fiestas pasadas de rosca. Un presunto suicida con una peculiar forma de ver la vida con cuyas desventuras me reí mucho y a qué no decirlo también reflexioné sobre las grandes cuestiones de la vida. Porque por esto me gusta tanto este género: el humor no es sino un síntoma inequívoco de inteligencia que permite acercar al lector a las grandes cuestiones de la vida, como hacían Mendoza, Tom Sharp o mis amigios Jorge Rodríguez Rueda o Joaquín García Box, de cuya obra os hablaré otro día.

Jerónimo Tristante.

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Cómo atrapar un correcaminos.

CÓMO ATRAPAR UN CORRECAMINOS.
Una novela de Miguel Cánovas.
Reseña.

¿Cómo alcanzar lo inalcanzable? ¿Cómo tocar lo intangible? ¿Cómo darle forma a un sueño, cómo materializarlo? ¿Cómo atrapar a un correcaminos? Sin embargo la vida consiste en eso, en perseguir sueños que ni siquiera sabemos definir, en buscar la respuesta a preguntas que ignoramos, a correr en pos de un destino que desconocemos. A perseguir correcaminos.

Cada uno de los personajes de esta novela es una alma solitaria a la conquista de su propio destino, pero no siempre estamos en disposición de elegir, y a menudo la vida caprichosa nos zarandea y nos mueve a su antojo. Coloca ante nosotros varias puertas y nos empuja hacia aquella que en el fondo sabemos que no es la correcta. Y la atravesamos, conscientes de nuestro error y de las nefastas consecuencias que nos esperan, pero también sin remordimientos y por qué no, con un cierto vislumbre de esperanza, porque la esperanza, siempre consigue engañarnos, haciendonos creer que ¿quien sabe? A lo mejor esta vez sale bien.

Pero la realidad se mantiene al acecho. Lista para irrumpir en nuestro pequeño universo privado y derrumbar el muro que nos protegía de ella. Y ¿Qué hacer para proteger nuestros sueños? ¿Hasta donde hay que resistir antes de rendirse ante ella?

Esta historia, cotidiana, realista, divertida y amarga a partes iguales, nos sumerge en un laberinto de deseo, pasión, sueños rotos y esperanzas recuperadas. Desde la localidad costera de Mazarrón, hasta la centenaria ciudad de Murcia, los hombres y mujeres que viven entre estas líneas, nos atraparán irremisiblemente y nos transpotarán a lo más profundo de sus almas. Escritores frustrados, drogadictos en busca de la redención, atracadores de bancos, corazones fragmentados que se aferran a un hierro ardiendo, supervivientes, en suma. Veremos lo que ven, sentiremos lo que sienten, y tal vez en ocasiones nos confundamos con ellos creyendo que su vida es parte de la nuestra. Porque la maestría de un buen narrador es eso, mezclar la realidad con la ficción hasta que no sepamos distinguir una de otra. Y eso es lo que Miguel Cánovas hace en esta novela. Huyendo de los estereotipos literarios maneja la prosa con irreverente salvajismo, prescindiendo de formulas pedantes y excesivamente academicas. Mirando al lector a la cara y arrojando sobre ella la más nítida realidad de la historia que nos ofrece. Y todo ello sin hipocresía, sin trucos, con la mayor autenticidad que se le puede pedir a quien no tiene miedo de mostrarse tal como es, tal como siente, tal como vive.

Jorge Rodríguez Rueda. – Diciembre 2016.

Próximamente a la venta en librarías y web.
Editada por Ediciones Rosetta. http://www.edicionesrosetta.es/

 

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Escribir una leyenda

Diario de un presunto suicida – Reseña de Miguel Ángel Contreras Betancor.

El humor es una de las expresiones artísticas que más cuidado requiere so pena de que el intento degenere en una sucesión de exabruptos dignos de pasar al baúl del olvido o a la hoguera de la indiferencia más cruel. Afortunadamente, en Diario de un presunto suicida, su autor, Jorge Rodríguez Rueda (en adelante, JRR) exhibe un exquisito sentido del humor desde los primeros párrafos.
Este escritor granadino y murciano, que con La conciencia dormida, demostró que se maneja bien en el género negro, nos presenta en el Diario… las vicisitudes de Evaristo Medina, un hombre dispuesto a suicidarse, si bien al lector podría asaltarle la sospecha de que el tipo no es de fiar, porque como él afirma, su habitual falta de constancia hace que abandone todo lo que se propone. La maldita duda consume su espíritu ¿Qué mejor forma, pues, de acabar con tanta incertidumbre que pasar a mejor vida? O vaya usted a saber.
Pero antes de entrar en materia, es preciso apuntar que entre sus cualidades, Medina tiene una que probablemente desagrade: es un ser a quien la corrección política se la trae al pairo. No busque en él paños calientes.
Pero antes del fatal desenlace, Evaristo se ha comprometido a escribir un diario en el que irá narrando los aspectos más destacados de ese periodo que va desde su declaración de intenciones y los objetivos a cumplir, hasta el momento en que abandone el mundo cruel. Medina tiene asuntos que resolver, cosillas que quisiera probar; vamos, quiere sacar a pasear ese lado oscuro que todo representante de ventas tiene, pero que no todos descubren a tiempo. Por ejemplo, irse de putas, por mucho que la sola idea le revuelva el estómago.
Durante la lectura he vivido varios estados de ánimo que han hecho de la misma un placer: he reído, sonreído carcajeado y emocionado, sin que la trama haya sufrido merma alguna; es más, es en ese detalle donde se encuentra uno de los puntos fuertes de la novela. JRR no sólo ha escrito y descrito, tanto a los personajes como las escenas, con humor; también aprovecha para hacer de notario de su entorno cercano donde el lector puede verse reflejado siempre que viva (respire, sufra, llore y ría) en una urbe y no se limite vegetar.
Que Evaristo Medina afirmara solemnemente que se iba a suicidar, y que en el transcurso de la historia sea capaz, no sólo de aprender a vivir sino de apreciar los matices que la vida ofrece; que se sacuda algunos prejuicios, que vea más allá de su pasado inmediato, es un gran logro de JRR, quien también consigue un diseño equilibrado de esos personajes en teoría secundarios (Alcides, Bienvenida y por supuesto, el profesor) construyendo un coro sin estridencias: Eso ha sido muy gratificante, tanto para el lector como para el escritor que firma esta crónica.
En definitiva, Diario de un presunto suicida es la historia escrita de un personaje que manifiesta por escrito su disposición a morir mientras, en un primer momento y sin ser muy consciente, cuenta al lector cómo es posible vivir… viviendo.
Por Miguel Ángel Contreras Betancor
Escritor, Periodista y Redactor-Jefe de SoloNovelaNegra.com
19.11.2016

Diario de un presunto suicida

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El RCNT acogió la presentación del libro “Diario de un presunto suicida”

Objetivo Torrevieja

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Los salones del Real Club Náutico de Torrevieja, acogieron en la noche de ayer, la presentación del libro “Diario de un presunto suicida”. Este es el primer libro que ve la luz de la recién creada editorial “Rosetta”, cuyos gerentes Antonio Piñera y Pedro Crespo estuvieron presentes en el acto. El autor de esta novela de humor, que en realidad es un drama urbano, es Jorge Rodríguez Rueda (Lérida 1967), da a luz su tercera obra tras haber publicado en 2003 “El don de olvidar y otras historias”, una novela breve y varios relatos cortos y en 2005, la Novela negra “La conciencia dormida”.

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Diario de un presunto suicida.

Reseña de Marcos López Herrador

“La vida es un plato de callos. Hay que comérselos pronto, porque si no se te enfrían”, dice uno de los personajes de esta obra. Jorge Rodríguez Rueda hace brillar su talento con luz propia en este “Diario de un presunto suicida”, donde, con una prosa fluida y un lenguaje sin artificio, coloquial, muy de la calle, que en ocasiones resulta transgresor o políticamente incorrecto, nos narra el devenir, las reflexiones y peripecias de Evaristo, personaje que decide suicidarse, aunque no sabe bien cómo hacerlo.
Con un punto de vista subjetivo, interno y en primera persona, que sólo puede permitirse un autor que domina la construcción narrativa con la solvencia que Jorge Rodríguez Rueda sabe hacerlo, somos testigos de las reflexiones sobre lo divino y lo humano, los pensamientos, sentimientos y emociones de este “presunto suicida”. Los sucesos y las situaciones que se van produciendo, nos resultan tan crudos a veces que nos hacen sentir rechazo, o nos parecen tan cercanos que acaban por despertar cierta ternura condescendiente. A través de los ojos del protagonista, tenemos la oportunidad de conocer a una interesante colección de personajes sumidos en una existencia mediocre, dentro de un ambiente mediocre que sin embargo son reflejo de la realidad que nos rodea y que nos van describiendo aspectos esenciales de la naturaleza humana.
Es una historia íntima y sencilla, de un hombre sencillo, con una vida sencilla, que sin embargo se ve superado por la complejidad de la propia vida a la que decide renunciar, sin tener muy claro cómo llevar a cabo su propósito. Los acontecimientos narrados, la forma en que el protagonista los vive y asume van a determinar el sentido de su decisión final. Es una historia, que nos habla de la soledad del ser humano y del amor como la única vía para superarla, con la que el lector va a sentirse seguramente identificado.
 Marcos López Herrador
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La Conciencia dormida

Reseña de Miguel Ángel Contreras Betancor.

La conciencia dormida

“Las personas no siempre son lo que nos parece a primera vista. El ser más ruin y miserable tiene una historia detrás y en un momento dado puede hacer alarde de una humanidad y una bondad inesperada.” (JRR) Esto que usted acaba de leer no es otra cosa que la credencial ética con la que tengo el placer de presentar a Jorge Rodríguez Rueda, autor de ‘La conciencia dormida, su, hasta ahora, primera incursión en el genero negro y visto el resultado, estoy convencido de que no será la última. Uno de los aspectos que me han atrapado de su estilo como narrador es la minuciosidad con la que Rodríguez, a modo de forense, disecciona un cuerpo de vocales y consonantes en perfecto estado de salud, el cuerpo de Frank Carter, el personaje de quien hace un retrato lleno de matices. Tanto es así, que cuando uno cree que va conociendo a Carter, llega el escritor y aplica tal zarandeo como si de un movimiento de cámara se tratase, para acto seguido presentarnos otros matices de un protagonista rico en ellos. Un personaje que busca la redención, la catarsis, a través de la escritura. Y para que el lector llegue hasta ahí, Jorge despliega su, porqué no decirlo, maestría, que alcanza un clímax en la narración de tal forma, que fui consciente del mismo cuando no ya no tenía la posibilidad de huir y pocas veces he tenido tan pocas ganas de escapar como en esta ocasión. Jorge Rodríguez, que deja bien clara su pasión por el cine, no olvida la importancia de os actores secundarios en toda narración que se precie, hasta el punto de componer, siguiendo con el símil cinematográfico, una foto fija llena de gran dinamismo y acertadas dosis de reflexión: “Es fácil culpar a los demás de nuestras desgracias (…) olvidando que en la “mayoría de las veces somos nosotros” los únicos responsables de haber provocado la catástrofe. Y no leer ‘La conciencia dormida’ mas que una catástrofe sería una irresponsabilidad.

Miguel Ángel Contreras Betancor

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Opiniones : Océanos de tiempo.

Océanos de tiempo, de Jerónimo Tristante.

Confieso que no soy aficionado a las novelas de vampiros, zombies y similares.         Ni siquiera he leído la saga Crepúsculo, aunque no creo que eso sea grave, sin embargo admito (y ahí si me da un cierto pudor) que tampoco he leído el clásico de Bram Stoker, Drácula, cuyo volumen descansa en la estantería donde lo deposité hace ya algunos años. Entonces, ¿por qué leer un libro de vampiros ambientado en el Madrid de finales del XIX y escrito por un murciano? Pues precisamente esas son dos razones de peso. Quien haya leído los libros (si no todos alguno) de la saga del detective Víctor Ros, sabrá que muy pocos autores son capaces de transportarnos a la España del siglo XIX con tanta verosimilitud de manera tan vívida y a la vez tan entretenida como lo hace Jerónimo Tristante. Es un hecho objetivo. Pero es que además está el título “Océanos de tiempo” , cada vez que lo veo me viene a la mente la secuencia en la que Gary Oldman le dice a Winona Ryder “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte”, ¿Puede alguien dedicarte una frase más hermosa que esa?  (Por si alguien no lo sabe, que lo dudo, hablo de la película Drácula dirigida por Francis Coppola)

En fin, que encima hay de por medio niños vampiros, ¿se puede pedir más?                 Océanos de tiempo está narrada desde diferentes puntos de vista, a través de los diarios de sus diferentes protagonistas, igual que la clásica obra “Drácula”, que sí, que ya he dicho que no la he leído, pero eso no quiere decir que no haya podido ojearla. Supongo que eso es una especie de homenaje a Bram Stoker, o bien, como diría Woody Allen “simplemente me gustó la idea y la copié”. El caso es que este estilo narrativo permite mantener la intriga al dejar ciertos sucesos a medias y ser completados por la narración de otro personaje distinto con una perspectiva diferente. Con un lenguaje fluido pero elegante, literario, pero en absoluto pedante, sutiles toques de humor y romanticismo. Esta es sin duda la novela ideal para aficionar al género a los que siempre han sido reticentes con los vampiros. Los demás sencillamente disfrutarán como enanos.

Por cierto, trata de una especie de plaga o enfermedad o algo que empieza a matar a niños los cuales presentan unos síntomas que hacen pensar en algo que bien podría ser vampirismo, o no, y un médico, escéptico con esos temas, como es natural, empieza a investigar ayudado por una especie de Van Helsing venezolano que está empeñado en que sí, que son vampiros, que él de eso sabe y que… pero bueno no cuento más porque lo que de verdad mola es leerlo.
De momento sólo está disponible en e-book, pero eso no es una excusa sino todo lo contrario porque lo podéis conseguir de manera más rápida y barata.

Jorge Rodríguez Rueda

http://www.amazon.es/Oc%C3%A9anos-tiempo-Jer%C3%B3nimo-Tristante-ebook/dp/B00C6HPDAW?ie=UTF8&keywords=oc%C3%A9anos%20de%20tiempo&qid=1461150411&ref_=sr_1_1&sr=8-1

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Opiniones- MISIÓN: Eliminar al nuevo Mesías

Misión: Eliminar al nuevo mesías. De Maiquel da Costa.

Una comedia te puede hacer reír, o solo sonreír, o sencillamente divertirte y hacer que durante un rato te olvides de las preocupaciones y los aspectos negativos de la vida. Si no lo consigue no es una comedia, o en todo caso es una mala comedia. Este libro es una COMEDIA. No, no es una falta de ortografía. Si lo he escrito con mayúsculas ha sido con toda la intención. Porque no hay un sólo párrafo, repito, ni un solo párrafo en este libro que resulte aburrido. Como no soy crítico literario (Dios me libre de serlo algún día o creerme que lo soy), me voy a limitar a dar mi opinión y espero que así sea considerara esta reseña, la primera que publico en mi blog.

Para mí esta novela es puro entretenimiento. Humor gamberro, agudo, sarcástico, inteligente, y (quiero pensar que es la intención del autor) continuas y sutiles estocadas de crítica personal. Como escritor sé que es imposible sustraerse a ello cuando se está escribiendo, por mucho que el que hable sea el personaje y no el que escribe.

Demonios, ángeles, sacerdotes fanáticos, heavys adoradores de satan, una dama “desvalida”, acción a raudales y hasta el mismísimo Dios. Casi nada. Esos son los ingredientes, la trama va implícita en el título y el resto lo deberá descubrir el lector.

Un humor irreverente que al mismo tiempo (o eso me parece a mí) es amable y respetuoso hacia los personajes que parodia, y eso no es fácil.

Una novela que, no solo merece una oportunidad entre tanta mediocridad como se publica actualmente sino que, estoy seguro de ello, sabrá abrirse paso por sí sola y ocupar el lugar que le corresponde. Porque lo bueno acaba saliendo a la luz tarde o temprano.

Leedla que no os arrepentiréis.

Jorge Rodríguez Rueda.

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