EL HOMBRE SIN PASADO ( o El Borde del Horizonte)

 

Su fría e impenetrable mirada se perdía a lo lejos, en dirección al horizonte.

A juzgar por la posición del sol debían ser aproximadamente las diez de la mañana, aunque no era lógico pensar en una hora exacta, pues llevaba caminando días, meses, quizás incluso años y sin embargo el sol mantenía su posición, ni subía ni bajaba.

Él caminaba decididamente en dirección recta, hacia el sol naciente, sin desviar su vista a derecha o izquierda, con los ojos entornados y siempre mirando hacia el frente. De vez en cuando se detenía, sin levantar del suelo sus pies desnudos ni moverlos un solo centímetro por temor a desviar su ruta.

Se limpiaba el sudor de su frente y miraba a su alrededor, sólo había nada, un inmenso desierto repleto de nada. Ni una montaña a lo lejos, ni un árbol, ni tan siquiera una piedra o un desnivel, todo llano, sin principio ni fin. Detrás, tendida a lo largo y moviéndose al mismo compás que él, su sombra.

El silencio era tan abrumador que tenia miedo de hablar por si su propia voz le asustaba. Sólo pensar le daba miedo, pero aunque lo intentaba, no conseguía evitar que su mente se disparara en todas direcciones. Comenzó a sentir síntomas de cansancio, pero no era un cansancio físico, ni tampoco mental. Cerró los ojos por un instante apretando fuertemente los párpados y después miró hacia atrás. Trató de recordar su punto de partida, pero era inútil, ni si quiera se acordaba de haber salido de algún sitio. Ignoraba cuando inició su andadura y cuanto tiempo llevaba así, sólo sabía que tenía que alcanzar el horizonte y atravesarlo. Desconocía las razones, o que es lo que esperaba encontrar al otro lado, pero seguía caminando y ese parecía ser el único motivo de su existencia.

Volvió su vista al frente y haciendo acopio de toda su concentración reanudó su marcha. No sentía fatiga pero sí calor, le daba igual.

Poco a poco fue quitándose ropa hasta quedar desnudo. Y seguía caminando, sin prisa, el tiempo no le importaba, puede que incluso no supiera lo que es el tiempo.

El sol se mantenía inmutable, como si le esperara, pero a él le era indiferente, solo pensaba en en llegar.

Ya había abandonado toda esperanza de recordar, por lo que decidió que seria mejor dejar de intentarlo.

Había optado por concluir que no tenía pasado, pero lo cierto es que en tal caso tampoco tendría presente. Todo le parecía absurdo e incoherente, pero no le importaba, él no entendía de tiempo, ni de presente ni de futuro. Sólo anhelaba alcanzar su meta, su existencia no le preocupaba. Llegar era su único interés, quizás entonces lo sabría todo. Con esa única idea sus pasos avanzaban, a solas y en silencio.

No llegarás, le dijo su sombra.

Entonces recordó que hacía mucho tiempo su sombra había hablado y que por alguna razón se había estado manteniendo en silencio hasta ese instante. No le hizo caso y siguió caminando.

Sé perfectamente que me has oído, no me puedes ignorar. Volvió a decir su sombra.

Déjame en paz. Contestó él

Es inútil, ¿porqué insistes? Te he dicho que no llegarás, despierta de una vez.

Llegaré.

Haz lo que quieras, sólo intento evitarte una enorme pérdida de tiempo.

Él no contestó, caminaba sin volver la vista y con la cabeza erguida. El sudor le goteaba por la frente deteniéndose sobre su pecho. Se limpiaba los ojos con el dorso de la mano y se echaba el pelo hacia atrás. Sólo se podía escuchar su respiración, aunque tal vez él no percibía ese sonido.

¿Por qué estás tan segura de que no llegaré?

Creí entender que no querías hablar conmigo. Replicó irónicamente su sombra.

Vamos responde. ¿Qué te hace pensar que no llegaré?

De manera que empiezas a dudar de ti.

No, no dudo de nada. Bah, es mejor no hablar contigo. Y se calló, prosiguiendo su andadura con el rostro serio e irritado. Al poco rato rompió el silencio de nuevo.

Bueno, es sólo curiosidad, ¿Me vas a contestar o no?

Tu quieres llegar al horizonte y ni siquiera sabes por qué. Ignoras lo que hay detrás, pero yo lo sé. No hay nada, porque nunca se alcanza el horizonte. Siempre lo tendrás delante y pasarás una eternidad luchando por algo que no existe. Deberías saberlo, nunca se alcanza el horizonte, nunca.

Mientes, yo sé que llegaré. No sé cuando, pero lo haré. Y si no dime, qué hago aquí.

Tú sabrás. Exclamó la sombra.

¿Yo sabré? Yo no sé nada. No tengo ni idea de quien soy ni de qué diablos hago aquí.

Entonces por qué sigues adelante.

¿Y que otra cosa puedo hacer? Además estoy convencido de que cuando alcance el horizonte hallaré todas las respuestas.

Te equivocas, lo único que encontrarás son más preguntas. Ya has malgastado demasiado tiempo. Te lo aconsejo, despierta.

Él se detuvo, volvió la vista atrás y miró al suelo. Allí estaba su sombra, muda. Pensó que era ridículo, que no podía ser verdad que estuviese conversando con su propia sombra. Empezó a sentirse confuso y asustado. Entonces recordó su destino y de nuevo emprendió su viaje. Deseaba, necesitaba alcanzar su meta, no obstante sus pasos parecían no conducirle a ningún sitio y el sol no se movía. A veces dudaba y pensaba en lo que había dicho su sombra, pero un instinto más fuerte que él le empujaba hacia delante. Mas tarde o más temprano habría de concluir su odisea. El tiempo no existía.

¿Por qué no dices nada? Vamos di algo.

Y  qué quieres que diga, de todas maneras no me haces caso.

Bueno, yo sé que tengo que llegar, pero tú insistes en que no lo lograré. Explícame porqué.

Ya te lo he dicho, jamás se alcanza el horizonte.

Pero si eso fuese cierto, qué estoy haciendo aquí.

Soñar. Dijo la sombra. Sólo soñar.

Entonces ¿Estoy dormido, o acaso puedo ser un sueño?

Eres el producto de tu propio sueño.

¿Quieres decir que estoy soñando conmigo?

Sueñas tu propia existencia, pero no existes en realidad.

Entonces él se detuvo bruscamente y dirigiéndose a sus sombra exclamó con indignación.

No puede ser verdad. Yo existo.

Demuéstramelo.

Estoy hablando contigo. No podría hacerlo si sólo fuese una fantasía.

Y qué, yo sólo soy tu sombra y si tu no existes yo tampoco.

Es absurdo, pero en cualquier caso si estás en lo cierto no hay de qué preocuparse ya que si en realidad soy un sueño acabaré despertando.

Te equivocas. Rectificó su sombra. Tan sólo despertarás en el momento en que quieras despertar.

Y si no quiero.

Entonces seguirás así eternamente.

Se acercó la mano a la cara enjugándose el sudor que descendía por su frente seguidamente posó su mirada en el suelo. Esta vez su rostro reflejaba tristeza y también cansancio.

¿Qué te ocurre, has decidido desistir?

No sé lo que hacer. Tú tienes la culpa, si no hubieses hablado

Seguirías así toda la eternidad.

Entonces se desplomó en el suelo y cayó de rodillas. Se llevó las manos a la cara tapándose los ojos y se inclinó. Las lagrimas comenzaron a brotar entre sus dedos.

¿Qué puedo hacer? No soy nadie. No vengo de ninguna parte, no voy hacia ningún lugar.

Despierta.

Pero, ¿Cómo?

Levántate y mira hacia delante.

Él obedeció se incorporó y miró. No podía creerlo. El sol ya no estaba, la tierra había desaparecido. Ante él se abría un abismo y debajo nubes, tantas que impedían ver el fondo.

¿Qué es? Preguntó.

¿Qué crees tú que es?

Parece el fin del mundo, es como si…

Como si… repitió su sombra.

Lo sabía. Gritó. Sabía que alcanzaría el horizonte, y tú también. ¿Por qué tratabas de impedírmelo?

¿De veras crees que has llegado a tu meta?

Pues claro, qué es esto si no.

Vuelve a mirar a delante y dime lo que ves.

Nubes. Contestó.

¿Y al final de las nubes?

No puedo verlo, solo se ven nubes, nada mas que…

Y entonces lo comprendió todo. Ahora su rostro no reflejaba nada, así que por primera vez en lo que recordaba de su vida, con absoluta decisión y sin miedo, supo lo que tenía que hacer.

Sin pararse a pensarlo demasiado se lanzó al vacío.

(Extraido del libro “El Don de olvidar y otras historias” publicado por ARAN Ediciones)

Anuncios

8 comentarios sobre “EL HOMBRE SIN PASADO ( o El Borde del Horizonte)

  1. Realmente interesante,profundo y filosófico.Creo que ademas tiene una vena Descartiana que lo hace muy interesante.Además lo veo un relato con mucho trasfondo filosófico e intelectual. Me gusta, me gusta los relatos que me hacen pensar.

  2. Es un relato fantástico. Se presta a muchas interpretaciones y mensajes, pero la narración es alucinante y el ambiente que crea es misterioso y obsesivo. Enhorabuena es uno de los mejores cuentos que he leído.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s